teatro cristiano

MONOLOGO

monólogo es un discurso extenso e ininterrumpido pronunciado por una sola persona, que puede estar expresando en voz alta sus pensamientos o dirigiéndose a otras personas, como por ejemplo, a una audiencia, a un personaje o a un lector. El monólogo es un recurso utilizado en todos los géneros literarios: pueden encontrarse monólogos tanto en la poesía como en el teatro o en la novela

 

El monólogo dramático [editar]

En dramaturgia, el monólogo, soliloquio, o escena unipersonal es el género dramático en el cual una persona reflexiona en voz alta haciendo ver sus pensamientos, ideas y emociones al público. Constituye la parte de una pieza dramática que sirve para caracterizar a los personajes y por tanto posee un gran valor psicológico en tanto que es una herramienta o forma de introspección. En ese sentido, son famosos los monólogos de las obras de Shakespeare, por ejemplo el que encontramos en Hamlet que empieza con la famosa frase de «Ser o no ser». El monólogo puede encubrir un diálogo que efectúa un personaje consigo mismo o con un ser inanimado o desprovisto de razón: una mascota, un cuadro, etc. De esa forma el personaje proyecta sus emociones fuera de sí. El monólogo, en el teatro del Siglo de Oro español, solía encomendarse a los sonetos o a las décimas y así, en comedias donde existe un gran juego de caracteres, aparecen muchos sonetos (el ejemplo característico sería El perro del hortelano de Lope de Vega).

 

 

El monólogo interior [editar]

El monólogo interior (también conocido como 'flujo de conciencia') es una técnica literaria que intenta plasmar en el papel el flujo de presión del mundo real y el mundo interior, imaginado por alguno de los protagonistas. Con frecuencia, en este tipo de literatura, resulta complicado descifrar lo que ocurre. Normalmente, los escritores utilizan largas oraciones que se mueven de un pensamiento hacia otro. En algunas ocasiones, evitan utilizar signos de puntuación para no romper el flujo de ideas. También es característica una sintaxis menos desarrollada, omisión de verbos u otros elementos conectores, cambios radicales del foco del pensamiento, interrupciones repentinas o repeticiones dubitativas. Asimismo, es frecuente el uso del estilo libre indirecto (es decir, la inclusión de pensamientos del personaje en el relato del narrador).

 

 

EJEMPLO

INTRODUCCIÓN
Es oportuno enfatizar que nuestra intención esta lejos de condenar o lapidar la imagen de alguien, y menos, de sentirnos mejores que alguien.
Nuestro objetivo es analizar categóricamente, a la luz de las Santas Escrituras, enseñanzas, sermones y ministerios que pululan por diferentes medios de comunicación y que muchos de ellos, son abiertamente nocivos para el pueblo de Dios y desapegados de la Biblia.

Nuestra energía esta centrada en procurar ser como los hermanos de Berea según nos relata el libro de los hechos:
“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así Hechos” 17:11

¿Quién es Dante Gebel?

Dante Gebel es un predicador argentino que ha tenido una gran repercusión en el pueblo juvenil. Proveniente de las Asambleas de Dios, Dante Gebel ha trazado la línea de su ministerio dentro de un marco de comedia y llamativos monólogos.

Su gran capacidad histriónica y carisma artístico, le ha permitido tener un copioso y fiel público que acude a todos sus espectáculos. Las rutinas de sus “sermones” son monólogos caricaturescos, con imitaciones, expresiones y una dinámica de escenario muy similar a la del humorista Coco Legrand; con la diferencia que este último no es Cristiano.

Sin duda, las mayorías que pregonan avivamiento, conquista o tiempo de siega, son muy apetecidas por el mundo. Sus atrevidos espectáculos, sus cautivantes y rimbombantes eventos, son una verdadera alfombra roja del placer y del glamour muy propias del mundo. Es por esa razón, que el mundo oye a estas multitudes y acuden a ellas.
Dante Gebel posee esa clásica chispa y carisma artístico para mantener entretenidos a cientos de miles de personas embelesadas y disfrutando aquélla capacidad histriónica, pero lejos de la Palabra de Dios y de la gloria que solo debe ser dada a Dios, aunque al final del show, una pequeña porción de la Biblia como pretexto y betún evangélico.
¡Que insulto al Señor! Cristo no es un payaso que desea entretener, bailotear con el mundo embriagado ni rogar a nadie. El es el Rey Soberano que hace lo que quiere y nosotros hombrecitos que debemos servirle.

No podemos rebajar la solemnidad y carácter urgente del mensaje del evangelio al nivel de un espectáculo de entretención. Es cierto que hay resultados numéricos, pero jamás las bendiciones de Dios se han de medir en términos cuantitativos.

Dios nos ayude en su gracia, a ser fieles a su Palabra y a permanecer inmutables e intransigentes en cuanto al mensaje fuerte y categórico que las multitudes no quieren escuchar.

PEL2006

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